Fiesta Fin de Curso

Era la fiesta del final de curso y todo estaba dispuesto para la ocasión; los instrumentos, los utensilios de cocina, los músicos, las guitarras, los cocineros, los padres, los socios, las familias. Una ocasión especial. De esas que se recuerdan con cariño tras el paso de los años.

Todo comenzó con el concierto. Los más pequeños, los de cuarto de Primaria, se esforzaron por demostrar a propios y extraños todo lo que habían aprendido durante el curso. Les siguieron los de Quinto y los de Sexto de Primaria. Hasta los más veteranos se atrevieron a tocar un par de canciones para delicias del público.

Y, tras ello, el TorlaChef. La actividad de Cocina ha dado para mucho este año. Cuatro equipos dispuestos a preparar la mejor receta, la que le había sido asignada previamente en un sorteo. Niños, madres y padres (todos ayudaban), envueltos en el torbellino del concurso. Tomate arriba, cebolla abajo. Y los fogones al cien por cien, usados por el equipo de aquí y de allá.

La degustación demostró que los nuestros (en el sentido más amplio de la palabra “nuestros”) tienen mano en el arte culinario. Maitres de alta cocina.

La deliberación fue difícil. Los cuatro equipos competían en una horquilla de décimas de punto. Dicen que los últimos serán primeros. Puede que tengan razón. Porque no se pudo decir que hubiese propiamente “últimos”, ni “primeros”. Todos ganaron.

Y como culmen la exposición de arte. Los nuestros nos explicaron brevemente lo que han aprendido. Las técnicas, el alzado, el carboncillo, las sombras y las luces.

Un vídeo puso el broche de oro. Y todos nos fuimos con una sonrisa en la boca. Sabíamos que lo habíamos pasado muy bien. Que lo recordaríamos mucho tiempo. No fue nada espectacular. Fue la suma de pequeñas cosas, la confluencia de todas. Lo pequeño es hermoso, que decía El Principito.

2018-05-22T18:43:08+00:00