Ruta de Las Xanas

gallery wordpress pluginNo importó la lluvia, que caía intermitente sobre nuestras cabezas, ni la dificultad del camino, ni el tiempo, ni las xanas que habitaban en el bosque amenazantes. Porque al final, allá en la meta, nos espe- raba un descansillo, con sus asturcones, sus ovejas y sus verdes campos. Eso sí, aderazado con unas buenas fabes y un buen huevo frito, que para algo se camina, señores. Y es que aquella comida, hecha en un hornillo de campo, nos dio la vida. O, al menos, se la dio a Jorge J., que no paró en toda la vuelta, e, incluso, salió corriendo. “Es la fuerza del huevo frito”, aseveró Manuel M. con decisión. La convicción con la que lo decía nos dejó, en palabras de otra célebre persona, ojipláticos. A todo esto, mencionemos, el paisaje que se nos exhibía ante los ojos era digno de cualquier cuadro. En definitiva, como dice el diccionario Torlalingüístico, ha sido todo un P.A.R. (Plan A Repetir). Y que nos perdonen los señores académi- cos por la intromisión gramatical.

2018-05-22T18:43:09+00:00