Patinaje

El sábado pasado, los de Primaria, nos fuimos a patinar por la zona del Parque de Invierno. “Patinar es deslizarse por la vida, toda una metáfora”, nos aclaró Diego J. antes de salir. El chico, a decir verdad, demostró un estilo depurado en esto del patinaje, hay que reconocérselo. Eso sí, a la hora de bajar las cuestas siguió unas normas que no eran muy ortodoxas (véase, por ejemplo, cuando prefería bajar por las escaleras en vez de por la cuesta). Por su parte, Pelayo S., probó a propios y extraños que esto de patinar se le da bien, bastante bien. Eso sí, para el que esto suscribe, le resultó extraño el innovador sistema de frenado: en vez de parar con los patines decidía irse contra los muros (cosa de los genios, debe ser). Y el personaje estaba tan metido en su papel, tan concentrado en patinar (y frenar), que en un momento dado, además, decidió coronarse a una frase digna de la semana: “Soy un hombre de puro corazón” (no sabemos si estaba pensando en el propio patinaje o en otra cosa).

Tras ello, nos decidimos unir, para satis- facción del propio Diego J., a la guerra de bolas que tenían los mayores en el club. Otra aventura que tiene sus propias líneas más abajo.

En fin, plan tranquilo que, sin duda, en algún momento, tendremos que repetir, señores

2018-05-22T18:43:10+00:00